Doce encuentros. Doce personas. Un solo viaje hacia adentro. Porque a vos mismo se llega, muchas veces, a través de la mirada del otro.
Pasamos la vida buscando respuestas afuera. Pero la salida es hacia adentro. Y lo que más nos cuesta ver de nosotros, casi siempre lo descubrimos en los ojos de otro.
No venís a escuchar a alguien hablar. Venís a verte. El grupo es el espejo, y cada persona refleja una parte tuya que no estabas mirando.
Máximo doce personas. Lo suficientemente íntimo para animarte, lo suficientemente diverso para sorprenderte.
Un proceso, no una charla. Cada encuentro abre una capa nueva y te deja una pregunta para habitar.
Te vas con herramientas para seguir mirándote, y con vínculos que entendieron algo tuyo que pocos ven.
Los doce encuentros se agrupan en cuatro etapas. Cada etapa es un espejo distinto: de reconocerte a integrarte.
Dejar las máscaras en la puerta. Verte tal como estás hoy, sin maquillaje y sin culpa. El punto de partida honesto desde el que todo lo demás se vuelve posible.
Lo que te molesta del otro, te está hablando de vos. Trabajamos eso que reaccionamos, juzgamos o envidiamos, para transformarlo en información sobre quién sos.
Sacar el vaho del espejo: viejas historias, exigencias, mandatos. Hacer las paces con vos para volver a conectar con tus ganas, tu energía y t